La hernia discal cervical ocurre cuando el núcleo de un disco intervertebral del cuello se desplaza y comprime una raíz nerviosa o la médula espinal. El resultado es dolor en el cuello que irradia hacia el hombro, brazo o mano, frecuentemente acompañado de entumecimiento, hormigueo o pérdida de fuerza. En Querétaro, el Dr. Carlos Mendoza evalúa cada caso con resonancia magnética y exploración neurológica antes de cualquier decisión de tratamiento.
¿Qué es la columna cervical y por qué se hernia?
La columna cervical está formada por 7 vértebras (C1 a C7) que sostienen el peso de la cabeza y permiten el movimiento del cuello. Entre cada par de vértebras hay un disco intervertebral que actúa como amortiguador. Con el tiempo — o por un traumatismo — el disco puede desgastarse: la capa exterior (anillo fibroso) se fisura y el núcleo interior (núcleo pulposo) se hernia hacia el canal espinal.
Cuando ese material discal toca una raíz nerviosa, genera el cuadro clásico: dolor que baja desde el cuello hasta el brazo, siguiendo el trayecto del nervio afectado. Los niveles más frecuentemente afectados son:
- C5-C6 — dolor en hombro, brazo y antebrazo; debilidad en el bíceps; hormigueo en el pulgar
- C6-C7 — dolor en la parte posterior del brazo; debilidad en el tríceps; hormigueo en el dedo medio
- C4-C5 — dolor en el hombro y dificultad para elevar el brazo
Síntomas: cómo reconocer una hernia cervical
El síntoma principal es el dolor, pero no siempre se presenta igual. Algunos pacientes describen una sensación eléctrica que recorre el brazo; otros tienen entumecimiento constante en los dedos que les impide sostener objetos. Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor en el cuello que empeora con el movimiento o al inclinar la cabeza
- Dolor que irradia al hombro, brazo, antebrazo o mano
- Entumecimiento u hormigueo en dedos específicos
- Debilidad para apretar la mano, levantar el brazo o sostener objetos
- Dolor de cabeza que nace en la nuca (cervicogénico)
- En casos con mielopatía (compresión de la médula): dificultad para caminar, torpeza en las manos, problemas de equilibrio
- Pérdida de fuerza progresiva en brazos o piernas
- Torpeza en las manos que empeora día a día
- Dificultad para caminar o sensación de piernas "dormidas"
- Problemas para controlar la orina o el intestino
Estos síntomas indican posible mielopatía cervical (compresión de la médula espinal) y requieren evaluación neuroquirúrgica urgente.
Diagnóstico: no operar sin imagen completa
El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración neurológica. Evalúo los reflejos, la fuerza muscular de cada grupo y la sensibilidad en zonas específicas para determinar qué nivel cervical está afectado antes de revisar los estudios.
Los estudios de imagen necesarios son:
- Resonancia magnética cervical — es el estudio definitivo. Muestra el disco, la raíz nerviosa y la médula con detalle. Permite ver si hay hernia, estenosis o mielopatía.
- Radiografía cervical funcional — evalúa alineación, curvatura e inestabilidad en movimiento
- Electromiografía (EMG) — cuando hay duda en el nivel afectado o para cuantificar el daño nervioso
Tratamiento: la cirugía es el último recurso
El 80% de los pacientes con hernia discal cervical mejora sin cirugía. El tratamiento conservador es siempre la primera línea:
- Medicamento antiinflamatorio y analgésico supervisado
- Fisioterapia cervical específica (tracción, movilización, fortalecimiento)
- Reposo relativo y modificación de actividades
- Bloqueo epidural cervical en casos seleccionados
Si después de 6 semanas de tratamiento correcto el dolor persiste, o si existe daño neurológico progresivo desde el inicio, entonces la cirugía es la solución correcta.
Cirugía de columna cervical por mínima invasión
La técnica quirúrgica depende del tipo y ubicación de la hernia, la presencia de inestabilidad y las características anatómicas del paciente. Las opciones que realizo incluyen:
Discectomía cervical anterior con artrodesis (ACDF)
Es la técnica estándar mundial para hernia cervical con radiculopatía. A través de una incisión pequeña de 2-3 cm en la parte frontal del cuello, se retira el disco dañado y se coloca una caja de fusión que estabiliza el nivel. El resultado es inmediato: la presión sobre el nervio desaparece desde el primer día postoperatorio.
- Hospitalización: 24-48 horas
- Incisión: 2-3 cm, prácticamente invisible a los meses
- Regreso a actividades básicas: 2-3 semanas
- Actividad completa: 4-6 semanas
Artroplastia cervical (disco artificial)
En pacientes jóvenes con hernia en un solo nivel y sin inestabilidad, el disco dañado puede reemplazarse por una prótesis que preserva el movimiento del nivel cervical. Es una alternativa a la artrodesis que evita la sobrecarga de los niveles adyacentes a largo plazo.
Discectomía cervical posterior por mínima invasión
Para hernias foraminales (laterales) sin inestabilidad, es posible abordar el disco desde la parte posterior del cuello mediante una pequeña incisión, sin necesidad de artrodesis ni implante.
Recuperación
La mayoría de los pacientes nota mejoría del dolor irradiado al brazo desde las primeras 24-48 horas tras la cirugía. La recuperación del entumecimiento y la fuerza puede tomar semanas o meses, dependiendo del tiempo que llevaba la compresión nerviosa activa.